Hoy fue un día muy gracioso. Resulta que una de mis compañeras en el trabajo, me estaba molestando debido a mi dolor de brazo - ocasionado por la vacuna contra el tétanos -. Tras varios intentos, consiguió convencerme de jugar vencidas con ella. Adicionalmente, logró que M, otra de mis compañeras, que ya había terminado su turno, se quedara para servir de "árbitro" en el juego de vencidas. Al contar hasta 3 comenzamos a jugar, ella nunca pudo ganarme, sólo se puso roja y parecía que uno de sus ojos saltaría de su cuenca, cual profesor de Daria. M comenzó a reírse de ella y le dijo que hasta había sudado y yo ni me inmuté. Eso último no es del todo cierto, pero digamos que no voy a desmentir a quien me coloca con ventaja. :)
Luego del juego, las compañeras se reían, no exactamente de mí o de habernos puesto a jugar, sino de la compañera por su aspecto y el esfuerzo excesivo que llevó a cabo para tratar de ganarme. ¿Por qué quería practicar vencidas conmigo? Creo que nunca lo sabré, pero en este momento, me hace reír todavía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario