29 dic 2011

Recuento - cursi- anual

Viene el fin de año. El final de un año que, he de decir, estuvo lleno de cosas que por primera vez desde que escribo, puedo decir que fueron 1000% excelentes. 
¿Qué cosas pasaron? Bueno, nada fuera de lo normal, simples aspectos irrelevantes para muchos, pero no para mí, es como sigue:
Después de mucho sufrimiento, en febrero firmé contrato temporal y me enviaron a capacitarme a Guadalajara, lugar que no conocía y donde no puedo decir que la pasara mal.
En abril, viajé a Querétaro y, lo que parecía ser un fin de semana poco llamativo y sumamente aburrido, se convirtió en un rato en extremo agradable con A, quien llegó de improviso. También en abril, el mismo día que me dieron el contrato de planta, resultó que terminé mi maestría.
Mayo resultó sumamente feliz porque conocí a una persona mayor que yo y me gustó, y empezamos a platicar... Y seguimos platicando desde entonces.
En junio me hicieron pruebas médicas y resultó que todo lo malo que me habían dicho que tenía durante enero, había desaparecido.
En julio cumplí años y mi hermano me hizo el mejor regalo de todos los recibidos.
Esos meses me dieron varias cosas que me gustaron mucho, pero el chiste de eso es que dejé de permitir que la gente tomara las cosas y las hiciera por mí o dejar la vida al azar, simplemente me hice cargo de mis cosas. Cualquiera diría que es obvio, hacerse cargo de la vida de uno es lo que se supone que debe suceder, pero, ¿cuánta gente se hace realmente responsable de su vida?
Seguramente el año que viene será perfecto. Lo único que echo en falta es seguir conversando con algunas personas que a esta fecha hace un año, seguían siendo parte de mi vida. Pero en las relaciones personales no se puede tener control de las cosas, en esos casos sí conviene aceptar las decisiones de otros tal como vienen.
Si alguien me lee, disfruten el año 2012.

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