Tal vez para escribir y sentirme libre necesito haber bebido en exceso. Cuando es eso, ni siquiera me importa escribir o no bien.
Quiero a Mónica. No hay vuelta de hoja. La única razón por la que no le digo a mis papás es porque temo quedar desheredada, y porque temo mucho más al rechazo. En realidad es lo segundo. No quiero su rechazo.
Dice Mitt que con ella me quedo. ¿Será? No sé, pero quiero decirle que la amo. Llamarle y hacerle saber que en este momento, es una parte importante de mi felicidad. Es mi persona feliz. La amo. No se lo he vuelto a decir y no se lo volveré a decir. La llamaré y no le diré, pero la amo. Es ella, ¿cómo no amarla? Es ellla, es ella, es ella...
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